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martes, 17 de mayo de 2011

Contar, cantar, jugar


El curso "Contar, cantar, jugar, prácticas de animación lectora", concluyó este sábado 14 de mayo en Casa de los Pérez Meza. Las personas que asistieron estos cinco sábados con la maestra Guadalupe Veneranda, conocieron un amplio panorama de posibilidades para involucrar creativamente a los niños en el mundo de los libros.





Guadalupe Veneranda ha formado decenas de clubes de lectura en el sur de Sinaloa en más de 20 años de dedicarse, muchas veces sin remuneración alguna, a esta labor. Infatigable y constante, lo decimos sin temor a equivocarnos, es la voz más autorizada de Sinaloa en la teoría y práctica de la animación lectora.



A lo largo de las sesiones de trabajo, los asistentes se contagiaron del respeto y la alegría de Veneranda por el trabajo editorial dirigido al público infantil. Caligramas, poemas-juego, cartas, adivinanzas, cuentos, relatos orales de tradición indígena, arte pictórico para niños, mitos, fábulas y leyendas fueron apreciados, leídos y trabajados creativamente en un acercamiento gozoso que dejó la necesidad de compartir con hijos, alumnos o vecinos, el mundo de imaginación y fantasía contenido en los libros.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Guadalupe Veneranda


Guadalupe Veneranda debe su nombre a una maestra que la obligó a publicar un escrito en El Sol del Pacífico. Por temor a las críticas -era entonces una adolescente-, se quitó los apellidos Paez y Tejeda, y desde entonces es conocida sólo por su nombre que significa “Guadalupe la digna de veneración”. Pese a haber estudiado psicología y derecho, el amor a los libros le había sido cultivado desde el colegio de religiosas donde estudió. Y un curso sobre promoción de la lectura fue el detonante de su vocación.



A partir de entonces se le ve cargando libros, recomendando autores, formando círculos o difundiendo lecturas en la radio. Quien la conoce reconoce en ella una virtud: la pasión. Certeramente dijo Julieta Montero al presentarla: “Lupita es amor derretido ante las páginas de un libro, vibra con la primera palabra, acaricia el papel, recorre con la yema de su dedo el contorno de los dibujos, busca la hilación entre el texto y el color, saborea los mensajes, se mete dentro de un personaje y lo hace suyo para luego hacerlo real ante los ojos redondos y bien abiertos de los infantes. Su voz cambia, se matiza, explota al explicarles o comentarles el texto que, ante esto, queda exhausto, tirado, cansado por haber vivido intensamente”.


Actualmente Guadalupe Veneranda recibe salario por esta actividad que durante décadas realizó incansablemente por el puro placer de ver la emoción que suscitan los libros en los lectores. 60 círculos de lectura en el sur de Sinaloa, desde San Ignacio hasta Escuinapa, son testigos de esta labor que aún realiza “heroica y hasta estoicamente”. Por una vida dedicada a su profesión, el creador del programa ‘Música y costumbres de México’ y director teatral Carlos Ambriz le otorgó, en Casa de los Pérez Meza, una medalla de plata y un reconocimiento.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Santo y seña


De Guadalupe Veneranda conocemos el nombre pero no el apellido. Hemos convertido un apelativo de reminiscencias teológicas que significa ‘Guadalupe, la digna de veneración’, en santo y seña, en estirpe y adjetivo. Su figura nos es familiar en los eventos culturales del puerto, donde degusta palabras, imágenes y sonidos con el paladar del buen catador. Después, al platicar, nos regresa los conceptos vivos, crecidos, inflados de la relación entre sabor y saber que tanto preocupó a Roland Barthes.



¿Quién es Guadalupe Veneranda? Para responder esta pregunta estará este jueves 21, a las 17 horas, en Casa de los Pérez Meza, la poetiza Julieta Montero. Y con ella tendremos una individualidad concreta con una historia específica cuyo santo y seña nos serán revelados.



Para el día siguiente, el viernes 22 de mayo a las 17 horas, el block de notas de Hernando Hernández registra algunas preguntas destinadas a una charla con Veneranda: ¿Por qué el Estado patrocina la lectura como si fuera una actividad externa a la escuela? ¿Qué significa, en una sociedad de consumo masificado, promover la lectura? ¿Cómo enfrenta el promotor de lectura el hedonismo fácil de nuestros tiempos? ¿Han sustituido los promotores de lectura a los viejos maestros apóstoles? Dos actividades unidas por el hilo conductor de una personalidad de nuestro puerto, este fin de semana en Casa de los Pérez Meza.