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lunes, 5 de agosto de 2013

"La Voz de Oro de Méjico"

Para los lectores de este blog publicamos en su contexto un anuncio aparecido en el diario ABC de Madrid en marzo de 1950.  Se trata de la celebración en el Teatro Alcázar de las 254 representaciones de la obra “Las 7 Llaves” con un invitado que por entonces se presentaba en el exclusivo centro nocturno Pasapoga, reconocido en Europa como el más elegante centro de espectáculos de España: Luis Pérez Meza, “La voz de oro de Méjico”. 




En el evento anunciado, Luis Pérez Meza alternó su presentación con Celia Gámez, exitosa cantante de tangos, cuplé y chotís, considerada la Reina de la Revista y una leyenda en Argentina y Europa.  Esto es parte de lo que los visitantes de Casa de los Pérez Meza podían admirar durante su recorrido por las salas del Museo. 

domingo, 1 de abril de 2012

Vive su corazonada en el Jardín de la Trova


Las luces se negaron a dejar el escenario del Jardín de la Trova hasta que Elisa Pérez Meza y sus músicos abandonaron los micrófonos para agradecer los aplausos del público. Una Corazonada movió a los visitantes que desde otras ciudades –Guadalajara, Culiacán, Tepic- y desde otros países –San Salvador, Canadá, Estados Unidos y Colombia- acudieron a Casa de los Pérez Meza este sábado 31 por la noche.


A las ocho y media los asientos estaban ocupados y las primeras luces se encendieron para iluminar la caricia cálida, azul y rosa, de la voz de Elisa. Los boleros llegaron a los ojos entrecerrados de la gente que se entregó a la entraña viva del requinto mientras el violín ataba sus notas a la voz y al ritmo cadencioso de los bongós y el contrabajo.



Era solo el preludio porque después el espacio se inundó con la mágica sensualidad de los arrabales: “en un café de céntrica avenida, bailaba el tango suspirando amor, era de negro como ella se vestía y resaltaba más su perdición”. La voz de Elisa fluyó cristalina hacia los valses y joropos que encontraron su cauce en la emoción del público: “todas mis olas sobre tu playa se rompen, todo mi cuerpo está pronunciando tu nombre”.



Corazonada y La Incompleta de El Negrumo, Amor de mis amores de Agustín Lara y Usted de Gabriel Ruiz. Más boleros y el encore estaba ganado. Al grito unísono de otra, Elisa volvió y entonces fue el mismo José Alfredo Jiménez quien se acopló a las alas y la transparencia de su voz permitiendo que Un mundo raro y No me amenaces se instalaran en el pecho de los asistentes, unos cantando y otros percibiendo la enorme energía del sentir colectivo. La corazonada se volvió realidad.


Ciclo de Cine Israelí


Los temas recientes del cine Israelí reflejan las transformaciones socio históricas del país, sus conflictos culturales y sus problemas de identidad. Se trata de un cine que no busca complacer al Estado, que se ha posicionado en festivales internacionales y que ha obtenido cada vez mayor presencia mundial.


Para obtener una visión de este floreciente avance, Casa de los Pérez Meza realizó durante los meses de febrero y marzo un ciclo con películas de varios directores representativos de Israel. Uno de ellos fue Amós Gitai y su film Kedma, que abrió el ciclo con la historia de un grupo de refugiados del Holocausto que son llevados a Palestina en mayo de 1948, cuando los británicos aún gobiernan, los árabes defienden su territorio y el Estado de Israel aún no existe. El tema, que ya había sido tratado por otros directores, es abordado por Gitai desde una postura crítica, en una película sin primeras figuras pero con reveladores soliloquios de personajes árabes y judíos.


El pequeño Tallarín de Ayelet Menahemi cautivó con su historia intimista y conmovedora, y despertó diversos comentarios sobre la vida de los migrantes y los problemas de la soledad y el aislamiento. Las actuaciones de Mili Avital y de Bao Qui Cheu dejaron un grato recuerdo en los asistentes.


Luego vino El primer baile, el primer amor, donde un niño de madre rusa y padre israelí enfrenta conflictos culturales cuando se enamora de una hermosa bailarina. La película aborda problemas complejos del alma humana y plantea al espectador la posibilidad de romper rutinas y ataduras.


Marzo inició con Imaginando Jerusalén de Ra’anam Alejandrowicz, una película mordaz y crítica que suscitó apasionados comentarios acerca de la religión, el poder corruptor del consumismo, la inmigración y la moral capitalista. A decir de uno de los asistentes Imaginando Jerusalén es “todo un estudio sociológico sobre la explotación del trabajo humano y el espíritu de Occidente, dentro de un guión disfrazado de comedia con su música pop y sus coloridas imágenes”.


Desde otra óptica, Uzhpizin (Los invitados) cuestiona también el flujo de lo religioso en la modernidad. La historia de una pareja pobre de judíos ortodoxos, genialmente interpretada por Shuli Rand y por su esposa en la vida real, Michar Bat-Sheva Rand, permite al espectador analizar el alcance de los milagros y de la fé, dentro de una trama que atrapa por igual a católicos y a ateos.



Dos películas de Eran Riklis dieron el toque final al Ciclo: la primera fue La Novia Siria, con algunos personajes-estereotipo y una sucesión de temas que desfilan conforme la protagonista, habitante de un pueblo islámico fronterizo, enfrenta a la burocracia israelí que la considera de “nacionalidad indefinida”. La otra fue El Limonero, donde Hyiam Abbass se lleva las palmas por su soberbia representación de una mujer palestina que es a la vez delicada y fuerte, hospitalaria y enérgica, cortés y digna. En esta película los asistentes encontraron diversas aristas del poder, presentes en la relación entre dos culturas que difieren en riqueza material y entre dos mujeres cuya relación con los hombres fluctúa entre la sumisión y la rebeldía.



domingo, 18 de marzo de 2012

Un público con brazos de sol


Con un público generoso en aplausos que despidió de pie a Elisa Pérez Meza y a Mundo Sánchez, culminó la noche del sábado 17 el concierto “Brazos de Sol”. El astro rey asomándose por una ventana de madera iluminó el escenario del Jardín de la Trova para atestiguar la calidez con que fueron recibidas las canciones entregadas por los trovadores.


Y aunque Brazos de Sol, el tema de Alejandro Filio que dio nombre al programa, fue apasionadamente interpretado por ambos cantantes, fue la inspiración de Joan Manuel Serrat lo que acaparó la noche, con temas como No hago otra cosa que pensar en ti y Palabras de amor al inicio del concierto y con otras canciones del catalán: Cuenta conmigo y Tu nombre me sabe a hierba dentro del encore.



Mundo Sánchez motivó al público con su tono reflexivo e íntimo en canciones como Mujer que camina y Nos hizo falta tiempo. Elisa, con pleno dominio del escenario, hizo lo mismo en interpretaciones como Zamba de la Esperanza y Todo a Pulmón. Pero la conjunción de ambas voces y la intervención musical de Víctor Osuna y Ricardo Montes crearon momentos inolvidables en temas como ¿A dónde van? de Silvio Rodríguez, A la orilla de la Chimenea de Joaquín Sabina y Soy un corazón tendido al sol de Víctor Manuel.



Con estos conciertos, Elisa recupera sus orígenes troveros y vuelve al público que cosechó en sus andanzas universitarias. Y ningún lugar mejor que el Jardín de la Trova para recordarnos la vida íntima de esa música popular que destaca por su belleza, al margen de cualquier mercadotecnia.


miércoles, 15 de febrero de 2012

Trova para enamorados


Ante el público multicultural característico del invierno mazatleco, Elisa Pérez Meza unió su voz a la de Mundo Sánchez para cantar a los enamorados este 14 de febrero. La conjunción de voces tocó sensibilidades y mantuvo la atención de los espectadores cautivados por el ritmo íntimo y reflexivo de las canciones elegidas.



El concierto abrió con dos interpretaciones de Mundo Sánchez, Es caprichoso el azar y Sin la luna. Después vino Palabras de Amor, el primer dueto de la noche, que dio pie a otros temas sólo en la voz de Elisa, entre ellos Te doy una canción donde su voz lució a plenitud mientras recordaba sus tiempos de estudiante en la Facultad de Ciencias Sociales de la UAS.



Otros duetos de la noche fueron ¿A dónde van? (Silvio Rodríguez), Yo no te pido (Pablo Milanés), A la orilla de la chimenea (Joaquín Sabina) y Soy un corazón tendido al sol (Víctor Manuel). En este último el concierto adquirió un ritmo más vibrante cuando Alejandro Ocampo (bajo) y Ana Iracheta (guitarra) se incorporaron al equipo de músicos conformado por Ricardo Montes (percusiones), Víctor Osuna (violín) y el propio Mundo Sánchez en la guitarra.


Otro de los momentos más gustados de la noche se dio cuando Elisa cantó al “cotidiano y azul amor” de Andrea Saldaña, quien vino de San Luis Potosí especialmente para escuchar el estreno de su canción. Los versos, entonados a la vez con delicadeza y pasión, conmovieron al público que vibró inmerso en las metáforas del tema: “junto a ti sábanas tibias y voraces, incandescente hoguera en el invierno, fresca brisa de mayo desde abril”.



De esta manera, llevado y traído por las emociones trazadas a fuego lento en temas de Alejandro Filio, Armando Manzanero, Alfredo Zitarrosa y otros grandes de la canción, concluyó en el Jardín de la Trova este concierto, que el público guardará mucho tiempo en su memoria.

viernes, 28 de octubre de 2011

Todo por la música


En las películas, la música suele ser un reforzador de la acción, pero durante el ciclo que realizó en octubre el cine club de Casa de los Pérez Meza, cumple una función más importante: mueve a los personajes, los afecta, los reúne, los expresa y los identifica.


El ciclo “Todo por la música” inició el martes 4 con Media Luna de Bahman Ghobadi, que suscitó reflexiones sobre la vida de los kurdos, la música como elemento de identidad y la opresión de la mujer islámica. La travesía de un anciano y famoso músico empeñado en integrar una voz femenina a su grupo dio lugar también a comentarios sobre la bella y enigmática mujer de las últimas escenas, cuyo carácter ambiguo la asimila a la muerte.



Posteriormente, en Paris 36 de Christophe Barratier, los espectadores disfrutaron la historia de un teatro de variedades y los esfuerzos de sus empleados por sacarlo a flote en la Francia de los años 30. Pese a lo predecible del guión, los asistentes destacaron la excelente fotografía, la belleza de la música, la solidaridad obrera y la clara nostalgia del director por un París ya inexistente.



Fados de Carlos Saura apasionó por la entrega de los intérpretes y por los recursos del director, capaz de narrar una historia enlazando canciones mediante danzas y escenarios de corte teatral. Fue inolvidable para los espectadores la última escena realizada en una Casa de Fados del Barrio de Alfama en Portugal.



El ciclo, que se prolongará a petición de los asistentes, culminó el martes 25 con un documental que permite conocer aspectos ignorados del cineasta Woody Allen. El hombre del blues explora los lazos del director con su madre, con su esposa, con sus admiradores y con el clarinete. Este último es el eje unificador sobre el que trabaja la documentalista Barbara Kopple, para retratar al Allen ejecutante en una gira que realiza por Europa con su jazz band.