lunes, 7 de diciembre de 2009

Testimonio del Sr. Everardo Domínguez

No recuerdo exactamente el año, pero fue alrededor de 1974. En esa ocasión asistí a una cantina en Culiacán, porque se corrió la propaganda que se presentaría el señor Luis Pérez Meza. El lugar se llamaba Los Jacales y se ubicaba enfrente del panteón municipal, cerca de la Central Camionera vieja. Aquello estaba a punto de reventar cuando entró don Luis con la Banda Sinaloense Tierra Blanca cantando El Barzón. Pero al finalizar la interpretación un individuo gritó desde una de las mesas: “¡Luis Pérez Meza! Ya está bueno con esa canción… ¿no sabes otra?, ya cambia tu repertorio.”


Todo el gentío volteó a ver al sujeto mientras Pérez Meza le respondía, tajante pero sereno: “El Barzón, El Sauce y la Palma, Las Isabeles, son mi sello. Son canciones que me representan porque mi estilo se acopla mejor a la tambora de mi tierra. Pero si a alguien le molesta que las cante llamamos ahorita un mariachi”.


La gente guardó silencio hasta que un momento después subieron unos mariachis al estrado para acompañarle tres canciones. Yo nomás recuerdo que una de ellas fue Ojos tristes de Guty Cárdenas. Y de veras que nos llegó. Los aplausos no se hicieron esperar y entonces sí, para gusto de todos, don Luis cerró la presentación con su tradicional repertorio, seguido de las notas de la tambora sinaloense. Recuerdo que al terminar bajó las escaleras pausadamente: traía un sombrero café, pantalón del mismo color y un cordoncillo que le adornaba el cuello.
(Everardo Domínguez Gámez, La Reforma, Angostura)

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